Voltaire
ingresó en la masonería a los 80 años de edad, luego de atacar durante toda su
vida los errores de la Orden, sin saber lo que ella era. En efecto, sin conocer
los principios de la masonería, la supuso inspirada en el misticismo gárrulo y
hasta la maltrató en su diccionario filosófico con ironías y sarcasmos
injustos. Pero como la Masonería francesa, de corte liberal, luchaba contra el
fanatismo y la tiranía, y estos eran también los enemigos contra los que
luchaba Voltaire, se encontró un día rodeado de hombres que perseguían los
mismos ideales y en defensa de la misma causa y se sorprendió de que fuesen
masones y que sus ideales coincidieran con los que él se había propuesto.
Franklin, a la vez que impresor, físico y legislador, Court-de Gebelin, hombre
de generales conocimientos, Lalande, gran astrónomo, Dixmerie y el Abate
Cordier de Saint Fermin, ambos literatos notables, eran miembros de la Logia Les
Neuf Soeurs, fundada bajo la inspiración de Helvetius, quien murió antes de
verla instalada, y ellos fueron los que propusieron a Voltaire la iniciación.