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Una inscripción recuerda a Mosé de León en el jardín dedicado a este
sabio hebreo junto a la puerta de Malaventura de Ávila. / A. CAMPOS |
Entre más de 500 juderías, la segoviana
destacó por su pujanza económica; la abulense, por su espiritualidad, y
la toledana por su culta heterodoxia. He aquí una ruta por las antiguas
sinagogas del centro de España.
Para celebrar una fiesta en España,
cualquier motivo es bueno, incluso el que dio origen a la Catorcena.
Todos los años, desde hace más de 500, los segovianos conmemoran el
chasco que se llevaron en 1410 unos judíos que pretendían profanar una
hostia en la sinagoga Mayor, y fue que, al arrojarla a un caldero
hirviente, la sagrada forma salió volando como si, en lugar de agua,
aquél contuviese Red Bull. Semejante patraña, por burda que hoy nos
parezca, bastó para enviar a los acusados al patíbulo y para que la
sinagoga fuese expropiada. Lo que no podían prever los autores del bulo
es que aquella sinagoga, rebautizada como iglesia del Corpus Christi,
sobreviviría hasta nuestros días conservando su bella traza -tres naves
delimitadas por arcos de herradura que se apoyan sobre columnas
octogonales con capiteles de piñas y roleos-, para gloria inmarcesible
de sus constructores judíos.