"Cuando
prosperes y fundes tu familia, ama mucho a tu esposa, aliméntala, vístela,
úntale el cuerpo con ungüentos..."
Esta recomendación que un padre hacía a su hijo en las Enseñanzas de Ptahhotep, una colección de proverbios morales de la dinastía V (hacia 2400 a.C.), muestra la importancia que tuvieron los perfumes en la vida de los egipcios desde los períodos más antiguos de su historia.
Esta recomendación que un padre hacía a su hijo en las Enseñanzas de Ptahhotep, una colección de proverbios morales de la dinastía V (hacia 2400 a.C.), muestra la importancia que tuvieron los perfumes en la vida de los egipcios desde los períodos más antiguos de su historia.
En
efecto, los perfumes eran un elemento básico en el cuidado personal de hombres
y mujeres. Como en la actualidad, se guardaban en frascos especiales, de los
que se han encontrado muchos ejemplares en numerosas tumbas del Imperio Nuevo y
que se elaboraban con diversos materiales: fino alabastro, fayenza –una especie
de loza azulada brillante– o vidrio decorado con líneas de colores sobre un
fondo preferentemente azul oscuro, para evitar que el efecto de la luz pudiera
alterar los aceites aromáticos que contenían.