Al margen de la obra teorética sobre cuestiones de
ciencias naturales y de metafísica, Aristóteles escribió varios tratados de
filosofía práctica, entre los que destacan sus dos éticas.
Están
muy lejos de consistir en un conjunto de normas para el correcto
comportamiento. Reflexionan a partir de la tradición filosófica acerca de qué
es una vida humana plena y cómo se puede alcanzar. Se apartan, pues, de toda
casuística moral, así como de los planteamientos propios de los modernos libros
de autoayuda. Éstos encaminados a obtener un estado de felicidad y de
bienestar. Su propósito de realizar la excelencia humana consiste en mantener
una actividad adecuada de las mejores facultades del hombre.
